LEVE

miércoles, 24 de junio de 2009



Generalmente mis días son bastante cotidianos y usuales, me refiero a que casi siempre sigo un orden en mi vida, desde que suena mi alarma con un tonito de celular bástate molesto de una canción de banda no muy conocida, produce que me pare como bólido a apagar ese fastidioso e irritante sonido, después de abrir la tapa del celular y desactivar aquello, este mismo me indica en que día de la semana me encuentro, a lo que se produce una conexión wifi con mi cerebro, que me indica cómo va a actuar a partir de este momento hasta que de nuevo al final del día, antes de dormir tenga que programar esa jodida alarma

Pero curiosamente este día sería diferente, hoy después de algunos meses no iba a ver tráfico, ni horarios, ni peleas con los policías por no identificarte a tiempo, ni preocupaciones por llegar a una cita o compromiso a determinada hora, hoy no, ahora había planeado pasar un buen momento con mi hermana menor, e ir a rentar unas películas a blockbuster (que cabe mencionar estarían costando 10 pesos), y dada mi triste economía y mi afán por ver películas originales, decidí proponerle a mi hermana este día nuestro clásico “ picnic house” en donde nos encerraríamos en su cuarto, comeríamos porquerías y se nos irritarían los ojos de unas 5 horas de ver cine en casa

Cuando me levante y abrí la ventana, se me hizo muy raro que no hubiera salido el sol todavía y que además hiciera un frío de mierda, a lo que esto instantáneamente me hizo recordar la ley de Murphy, espere unos segundos, Suspire Y me dije, Sergio, hoy es un día chido, no lo arruines con tus pendejadas desde el principio

Al cabo de un rato entra mi hermana menor al cuarto muy feliz producto de una broma de doble sentido que le mencione, y después de tirarse en mi cama y soltar la carcajada, me dice que no mame, que me apure para ir a ver lo de las pelis, Ahora todo iba viento en popa, a excepción de una cosa, (no tenía ni la más leve idea de qué carajo de películas iba a ver) Terror… no me latía, Acción… no me venían títulos buenos a la mente, Series… Las podía ver en internet, y para fregarla más las únicas dos películas que medianamente me interesaban, no estaban en existencia ahí. Me sentí estúpido por no planear bien las cosas, y no quería ver cualquier mamada, así que confundido tome el teléfono y le hable a una de las pocas personas que se que me daría un buen consejo sobre películas agradables, Jaina. Tome el teléfono, marque su número y me contesto al tercer timbrazo, después de saludarle le comente acerca de mi problemática pero en ese momento ocurrió algo muy extraño, al estar platicando con ella, no le estaba poniendo la mas mínima atención a lo que decía. En ese momento solo podía disfrutar esa agradable y armoniosa voz que emanaba de aquellos labios que no hacía mucho tiempo había disfrutado. Esos hipnotizantes labios que muchos sueños me habían robado, y que gracias a ellos había llegado tarde las últimas veces a mi casa, y ahora aun estando a una distancia medianamente retirada seguían produciendo en mi tal efecto. Estaba totalmente perdido en ese tipo de pensamientos que me hacían sentir fascinado, pero al cabo de un rato de estar perdido me di cuenta que no había entendido nada de lo que me había dicho por lo que me sentí estúpido producto de mi falta de atención y torpemente tuve que preguntarle de nuevo por los títulos que hace unos cuantos segundos me había mencionado, así que como remedio para no volver a perderme en esa delicada voz, decidí tomar un viejo lápiz y apuntarlos en una sucia hoja de cuaderno con apuntes igualmente viejos

Ya con nuevas ideas, llegamos al video centro, y después de nuestro clásico recorrido por los pasillos, seleccionamos nuestra lista de los títulos que serían devorados por nuestros ojos ese día.

Al llegar a casa, nos encontramos con la visita de mi tía, una persona muy alivianada, con unos hijos bastante gritones y relajientos, que al cabo de un rato, me incomodan y hasta me llegan a fastidiar, producto de la falta de camaradería y armonía que abunda en el ambiente de mi propio hogar. Total, el tiempo transcurrió con un inusual panorama que evito llevar a cabo nuestros planes.

Transcurrido poco más de la una de la tarde, suena mi parpadeante celular y me comenta un amigo que hoy había partido de futbol, que jugaban USA vs España, y que lo tenía que ver. No tenía muchas ganas de ver durante noventa minutos a veintidós hombres corriendo de lado a lado persiguiendo un objeto redondo, que su costo de producción neto no era mayor a cincuenta pesos. Pero en ese momento era mejor que estar escuchando los comentarios de un niño hiperactivo de siete años, en donde su interés principal son las Luchas Gringas, y repetir a modo de cliché los comerciales televisivos que pasan cada cinco minutos. Y la siguiente razón era que siempre le he deseado un mal augurio a el país que se cree el gobernante del mundo cuando es solo una utopía que solo ellos profesan, y producto del sueño en el que se encuentran llegan emporios como el chino, que arrasan con todo lo que ven, incluyendo a USA

Casi al finalizar el partido, mi hermana menor llega a mi cuarto muy naturalmente y al levantar mi vista, le veo arreglada, bañada y perfumada, al verla así, solo atine a preguntar:

“Que a donde, vas”

A lo que me responde “A ver a una amiga que se va a casar”

“A qué hora llegas”

Me contesta “No sé, como en 2 horas”

Toma su bolsa, abre la puerta y se va, sin explicación ni despedida

Por mi cabeza, pasan muchas cosas, puteadas, reflexiones, comportamientos individuales, intereses y demás mierda, que al cabo de una buena platica se borran de mi mente, y me quedo con la única coletilla de alguien importante para mí en este momento “LEVE”. Me siento a escribir, y después de eso, preparo un chocolate caliente, agarro algunas galletas de canela, me voy a mi cuarto, pongo la película y me pierdo en ella.


0 comentarios:

Publicar un comentario