martes, 29 de septiembre de 2009
¡No te preocupes, mejor ocúpate! ¡Ocuparse es lo valioso, lo demás no te sirve! Quien no ha escuchado alguna vez aquello. Son frases que ya forman un cliché en nuestras vidas. Y personas se dedican a mencionarlas una y otra vez. Las ponen adornadas en sus cuentas de Messenger o en la portada de sus cuadernos. Las repiten como mantras y de seguro más de uno la ha de tener tatuada en una nalga
¿Cuál es el problema con preocuparse por las cosas? ¿Porque es rechazada, inclusive despreciada esa palabra? Simplemente no siempre se debería actuar por inercia ante las cosas tomando constantemente la primera opción como la valida sin antes haberla pasado por el filtro de la intuición. Ese pequeño “pellizco” constante el cual te mantiene intranquilo ante algún evento
La preocupación es algo que nos previene sobre ciertas cosas. Es una fase de incertidumbre, el cual no nos va a dejar actuar o si actuamos lo haremos con cautela ante una determinada situación y estaremos más atentos por un ser o una cosa que nos mantiene inquietos
Imaginemos esta situación:
Fuiste a fiesta de unos amigos del colegio, la cual se encontraba a varios kilómetros de tu casa. Fue una noche agradable. Hubo alcohol mujeres y buena vibra, se la pasaron compartiendo anécdotas y chismes picaros de mediano gusto; todo acompañado con buen baile y varias copas. Así volaba el tiempo hasta que la reunión inevitablemente llegaba a su ocaso, cuando la mayoría se han retirado y otros tantos están inconscientes en varios lugares de la casa. Ahora los más aguantadores y files compañeros (incluido tu) forman un circulo en la sala y se ponen a contar algunas historias. El primero y más decidido casi siempre es el anfitrión de la casa el cual empieza.
Desde que yo vivo aquí he pasado siempre por esta carretera vieja (por donde ustedes vinieron) para llegar a la escuela. Esta es moderna, bien iluminada y hace el camino completo de no mayor a 45 minutos. Siempre ha sido una ventaja para todos los que vivimos alrededor. Como todas, dependiendo los horarios tiene mayor o menor afluencia de tráfico. Pero últimamente ha ocurrido algo extraño. En esta carretera se han producido horribles asesinatos sin aparente explicación. Y lo más raro de esto es que todos ellos han ocurrido a las 12:30 de la noche, pasando una gran curva sobre el kilometro 52
No ha habido ningún sobreviviente. Lo único que ha podido identificar la policía es un testigo que narra haber visto un automóvil descompuesto. Y junto a este un señor que abordaba una gran camioneta roja. Al día siguiente habían encontrado el cuerpo del hombre en el bosque, totalmente desmembrado, bañado en sangre y su cabeza a varios metros de ahí, al parecer cortada con un hacha
Desde aquellos sucesos ninguna persona se atreve a salir de noche por ningún motivo
La historia termina. Y durante un rato todos los integrantes de aquel círculo se quedan callados mirándose a los ojos. Hasta que se tras algunos minutos se rompe el hielo producto de tu amigo el más valiente, argumentando miles de hipótesis por las cuales no puede ser cierta esa leyenda. Abren otra botella de vino, vuelven a brindar y se turnan cada uno en ir contando historias y leyendas parecidas
Volteas al reloj de pared, y ves que faltan unos cuantos minutos para la media noche –Normalmente te quedarías – Pero prometiste llegar a tiempo y sabes que mañana ahí compromisos. A pesar del abucheo general recibido te despides, tomas tu coche y arrancas. Vas solo manejando por un camino sinuoso, pensando en lo agradable de la fiesta y en porque no te atreviste a cortejar a esa linda compañera que tanto te gusta. Estas inmerso en tus pensamientos cuando de pronto pasando una estrecha curva escuchas un fuerte ruido ¡ZAP! Algo malo ha ocurrido – lo sabes - En ese momento, orillas el coche. Te bajas y ves la parte posterior izquierda. Se te ha ponchado una llanta. ¡VALE MADRE! – Te dices –Por tu mente pasa el hecho de que les permitiste a tus amigos que sacaran las llanta de refacción para cargar más cosas en la cajuela. Ahora te encuentras solo, con un coche que no te funciona y con deseos de que esta odisea acabe lo más pronto posible. Por el momento no se te ocurre nada. Solo atinas a sacar el triangulo de precaución que encontraste en el rincón de la cajuela. Te subes de nuevo al coche y esperas
Al cabo de un tiempo se reflejan en el retrovisor unas luces destellantes. Es el primer vehículo que pasa en horas. Este al ver tu triangulo cuidadosamente colocado 2 metros atrás de tu vehículo decide bajar la velocidad. Giras tu cabeza hacia el lado izquierdo intentando ver al conductor. Pero al voltear quedas cegado por un agudo rayo de luz. Aquella te apunta por unos cuantos segundos para posteriormente dirigirse a la parte trasera del coche iluminando solo los asientos negros de piel y un saco blanco que llevabas ahí. Después de aquella extraña inspección frena en seco justo delante de ti
Ahora volteas al frente. Solo atinas a encender los faros de niebla. Ves aquella camioneta a solo unos cuantos metros de tu vehículo maltrecho. -- Es Roja – Te dices. Pasados unos cuantos segundos se abre la puerta del conductor. Vez unas botas parecidas a las de un pescador: negras, sucias y rotas adornando unos jeans de las mismas características solo que estos eran azules. Una chamarra gruesa y pesada que hacía juego con el color de la camioneta. Y cubriendo la cabeza una patética gorra verde de camionero que decía “Van Dutch”
Piensas en todo el tiempo que llevas en ese lugar y mientras parpadeas levemente la figura del conductor desaparece. –Que carajos pasa-- te dices mientras volteas a todos lados a buscar algún posible rastro. Solo ves arboles, asfalto y aquella camioneta iluminada. Justo cuando quieres abrir la puerta. Escuchas un TOC TOC. Un gran puño toca tu ventana. Volteas y es esa persona con la gorra de camionero que estabas buscando pero que deseabas con todo el alma nunca más encontrártela. Sin embargo ahí está. Solamente un vidrio los separa de estar frente a frente. No sabes que hacer. Se vuelve a escuchar TOC TOC. Estas nervioso. Por lo que solo se te ocurre bajar levemente el vidrio y mencionar con un hilo de voz –Que quieres– El sujeto se pega al cristal y emitiendo una grave voz suelta – Joven he visto que tiene problemas con su vehículo. ¡Necesita ayuda!—Por fin respiras hondo y te relajas, abres la puerta y le platicas lo sucedido a grandes rasgos. El solo se limita a escucharte. Y al finalizar te dice –Tenga cuidado joven. Por esta carretera siempre ocurren muertes inexplicables. ¡He visto muchas! – Después de la leve charla el sujeto se ofrece a revisar aquel vehículo descompuesto. Naturalmente tú accedes. Al cabo de 15 minutos te menciona que él no lo podrá reparar, lo mejor sería orillar el coche y llamar una grúa al día siguiente. Para después decirte –No se preocupe joven, No se vaya a quedar aquí, como le comente estos caminos son peligrosos. Mejor súbase conmigo. Vivo a 10 minutos de aquí. Ahí hallarla un lugar donde pasar la noche. Los visitantes les agrada mucho, a ellos les gusta……Tu solo te quedas divagando. Instintivamente volteas a ver la camioneta y recordando la historia de la fiesta repites constantemente en tu interior–Es roja -- Es roja--
¿Qué haces? ¿Te ocupas o te preocupas?




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