El mundo no necesita héroes

domingo, 8 de noviembre de 2009

Las personas siempre están ocupadas. Continuamente tienen algo que hacer. Están tan metidas en sus escuelas, trabajos, horas extra, en el nuevo platillo que comerán, en la nueva mujer con la que follaran. Se les va la vida en ello. Y aun así el tiempo es como un gran cable de teléfono de esos que traspasan casas y carreteras. Es algo incalculable. Este solo lo podemos equiparar con la estupidez del hombre. El cual ordinariamente continúa en su empeñada tarea de ocuparse. No importa en qué. Solamente busca la ocupación. Y es tal su agitación por ello que se ha inventando la ocupación de no ocuparse. O como el homo videns suele llamarle entretenimiento. Esas burbujas que se disfrazan en forma de televisión, radio, antros, chismes de vecindad y demás porquerías las cuales cubren casas, escuelas y ciudades. No con esto busco criticar de lleno a nuestro entretenimiento. Se merece un espacio para todo, hasta para pellizcarse los ojos. Eso es indiscutible. Solo que dentro de aquello existen verdaderos escupitajos contra la mente humana que merecerían ser cercenados

Este entretenimiento aun va a más. Se va a encargar de crear una falsa imagen de la vida. Todas aquellas historias representadas en estos medios de comunicación masiva buscan mostrar una realidad utópica acerca de cómo ocurren las cosas. Generalmente estás historias están acompañadas con una trama llena de ambiguas odiseas. Y los personajes invariablemente están compuestos por un valiente, un héroe, una doncella, su o sus Némesis y algunas causas. Es el guion. No cambian porque aquel homo videns esta tan acostumbrado a tragarse este tipo de material cual mandato celestial que no pasa por algún filtro investigador, para después simplemente termina por reflejar ese tipo de historias en todas las cosas y actos que realizan. Es horripilante. Pero el seguir patrones prefabricados se ha convertido la forma de vida que llevan. Ya se ha vuelto una ley

Ahora los robots recién horneados salen de sus guaridas a husmear entre calles y coladeras buscando a sus afines. Llevan una vida rutinaria y apócrifa. Desperdiciándola como están acostumbrados. La marcha sigue. De pronto se dan cuenta que la piel se les enchina. La pansa les gruñe, y la diversión se vuelve cada vez más sórdida. Es insoportable. Se necesitan cambios. ¿Qué se hace? ¿Se buscan o se formulan? Siempre se ha buscado en la tierra: piedras preciosas, alimento y tesoros. No se entiende porque ahora con las decisiones se tenga que emplear una formula diferente. Se opta por la primera opción. E irónicamente siempre que se anda tras algo, este se encuentra, así sea lo que no se quería. Y a eso le bautizan “El héroe”. Este es puesto en un pedestal al mando de todo, cargando siempre una capa que lo distingue de la muchedumbre común. Ahora se ha generado poder. Un poder que goza pero que no entiende que este genera responsabilidades. Estas mismas que ni él ni su pueblo conocen en absoluto. La marcha continua igual. Pero la gente sigue con frio y hambre. No han cambiado las cosas. Hay molestias. Y el héroe termina por ser derrocado. ¿Y ahora? Sencillamente no se puede buscar otro subnormal y ponerlo con una capa roja para así esperar que las cosas cambien. Es incomprensible. Pero que se puede hacer. El sistema lo dicta así. Incrédulos. No se dan remotamente cuenta que el sistema fue creado por nosotros producto de decidías

Ahora la gran masa homogénea se ha dividió en 3 grupos: los que gobiernan, los que acatan y los que piensan. Todos estos agrupados en una democracia

El tercer grupo (minoritario) quedara sembrado en el ocaso. Puesto que vale lo mismo el voto de un subnormal que de ese grupo.

El segundo grupo. El más numeroso es como un mono. Llego aquí, creció y durante ese tiempo algo no le pareció. Se quejo. Pero fue reprimido por los de su mismo clan. Creyó que eso era malo. Entonces agacho la cabeza y decidió nunca más volver a contradecir. Se ha condenado. Así vivirá por siempre. Trabajando viviendo y siguiendo órdenes por el simple hecho se creer que así es

El primer grupo. Compuesto por políticos y sacerdotes. Buscan a toda costa quedarse en el poder. Y para eso usan la idiotización de las demás clases. Obedecer y rezar es premiado. Pensar y cautivarse es reprimido. Para esta clase solo es permitido argumentar mediante fe y dogmas los cuales están basados en tiras tan delgadas como papel para cerotes. Ellos viven cómodamente cual parasito en un huésped. Ahí en su pequeño mundo utópico donde no hay hambre, crisis ni carencias. Todo aquel que no tenga su status genera repugnancia

La palabra democracia, el supuesto poder del pueblo sencillamente no existe. ¿Cómo podemos elegir algo si el entretenimiento se encarga de pensar por nosotros? Bien lo dijeron los romanos desde hace algunos miles de años “Al pueblo pan y circo” y ese mantra se ha profesado hasta nuestros días. Pero qué podemos esperar. Ahora Superman, Batman y Spawn se han convertido en el Barack obama, Fidel castro y Andrés Manuel. Están tan acostumbrados a la búsqueda de héroes. A escuchar promesas de cambio. A confiar ciegamente en el verdugo. Así son. Les encanta creer. Les fascina saber que nuestra vida será mejor de la noche a la mañana. Que lo único que se tiene que hacer es ir a buscar la boleta electoral (lámpara maravillosa), agitarla y rasparla (pedir un deseo) sobre lo que les han hecho creer que es lo mejor. Para después cómodamente regresar a sus casas y esperar mágicamente que les lluevan billetes verdes, títulos de propiedad y esa nueva pantalla de plasma que vieron anunciada en algún espectacular

Hace algunos años tus padres te confesaron que los reyes magos no existían. Aquellas palabras sin darte cuenta cambiaron tu vida, al principio lloraste y comprendiste que nunca más recibirías regalos ese soñado día, paso un tiempo y después te secaste esas lagrimas y entendiste que a partir de ahora si querías algo te lo tendrías que ganar. Ahora amigo lector te revelo que los héroes solo existen en las tiras cómicas. Y tú ya no vives en una de ellas ¿O sí?


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